La mitad del trabajo de una mediación es coordinar a otros. Cómo ordenar esa comunicación para que nada se pierda y cada persona vea solo lo suyo.
Mensajes por WhatsApp, correos sueltos, documentos que van y vienen. Después, nadie recuerda quién confirmó qué, y el mediador reconstruye la historia a mano.
Cada parte y cada abogado recibe un link propio. No necesitan crear una cuenta ni recordar una contraseña: entran desde el correo o desde el celular y ven solo lo que les corresponde.
Las notas internas y los honorarios no figuran en ningún portal.
Cada invitación tiene un estado: enviada, abierta o con acceso. Así sabés en qué momento falta reenviar, y quién todavía no entró, sin preguntar uno por uno.
Cuando hay un mensaje nuevo, la persona recibe un aviso por correo con un límite para no saturar. Si un envío falla, se puede reintentar sin duplicar el mensaje, y el texto no se pierde.
La coordinación del equipo tiene su propio espacio: nunca se mezcla con lo que ven las partes.
Invitá a una parte con un link y mirá qué ve del otro lado.
Empezar gratisNo. Reciben un link propio y ven solo lo que les corresponde.
No. Cada persona ve únicamente su propia conversación y lo que se le asigna.
Cada invitación muestra su estado: enviada, abierta o con acceso.
Sí. El portal funciona en el navegador del teléfono, sin instalar nada.
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